Javi laSenda

Mañanas

2010

El volumen de las sirenas

los pies, que le corren prisa al tiempo

las luces de neón descaradas

difusas al viento;

el camello ya no tiene esquina,

sino página web,

Dolores dejó la cocina

para saltar sin arnés.

 

Los árboles son adictos que piden limosna;

no quedan artistas del arte

ni restos de mar

se reproducen ladrones,

todos, hermanos de Ali Babá.

Las nubes conocidas son de humo

y las desconocidas

por una treinta y seis guardan ayuno.

 

Hay más mentiras en cruces

que canciones de cuna

y aunque parezca mentira

en cada resta

se busca una suma.

 

Las montañas son de ceniza y desgana

de promesas a cada mañana

de programación de programas

y parches en la madrugada

que dibujan ficticias escenas de cama.

 

Qué triste quedó el rey David

con las mañanitas tan sucias,

de ese grito tan gris.